domingo, 29 de enero de 2012

cuentacuentos

Está bien tener la libertad de comparar situaciones por lejanas que éstas sean, y sin embargo tan hermanas. Creo que las conquistas sociales no son un baúl de recaudación sino en todo caso un aprendizaje para la andadura diaria y siempre presente y futura, es por tanto que nos negamos a dar forma conceptual a lo aprendido en la historia y nos limitamos a la crítica idealista y por qué no idealizada de nuestro antojo, sin confesarnos ante el experto.
Es difícil comprender pues que la solidaridad humana no nos la da el pensamiento sino el corazón, el sentimiento, entonces, de amor en sí mismo, es inútil hablar de liberalismos, clasismos, autoritarismos o capitalismos, unos y otros tienen las mismas aristas y creemos recortarlas cuando pasamos de un lado a otro de la pirámide, mentes y seres de grupos, que sumamos y restamos a un ganador o a un perdedor, el caso es no ser individuos responsables que aceptamos nuestra conciencia como parte de aquellos (perdedores y ganadores) es más fácil así… pero ello no mejora la situación mundial, y así seguimos, y así contamos.
Es como nuestra propia historia, creemos darlo todo, creemos en dibujos de nubes exuberantes y excelsas cuando las presentimos en nuestras manos, sin poder llegar a entender que nuestra vida sólo tiene un dibujo, no el que marcamos nosotros, no el que desmenuzamos en nuestros sueños con nuestra poesía de amores, sólo tenemos que despertar y mirar a nuestro alrededor para descubrirnos y tomar la realidad amorosa que nos rodea, sin dañar ni ser dañados, sin fingir ni dejarnos engañar, amar sin morir en el intento, simplemente amar y dar a lo amado lo que uno sabe que necesita, no lo que nosotros y nuestros sueños creamos que sea su bien, sino lo que realmente es su bien. Difícil y doloroso, pero tan cierto, como que un niño espera ver la sonrisa de su madre y su padre, no soñarla, no recordarla, vivirla, como la vida misma, sin miedos, sin fríos, sin falsos destinos, haciendo cada uno lo que sabe que su conciencia, le exige, y de ahí, al ser amado, y de ahí a la sociedad entera. Y más…